Opinion

¿Que es la Corruptocracia?

En ocasión de la entrevista que me hiciera Guillermo Gómez, en Aeromundo que subió desde el sábado 16 a youtube, algunas personas me escribieron para que explique qué es la corruptocracia, neologismo que utilicé en dicho espacio para aludir al sistema de gobierno que impera en República Dominicana, dado que todas las instituciones han sido permeadas por la corrupción administrativa, con actitud permisiva general de los órganos de control dado el control político del partido oficial.

La generalidad de las personas tiene ideas claras de lo que fue la monarquía, que podríamos sintetizar en la famosa frase del Rey Sol, Luis XIV, L’État, c’est moi: El Estado soy yo.

En sentido general este sistema en la mayoría de los países fue sustituido por el sistema presidencial, propio de América con la democracia representativa y se atenuó con las democracias parlamentarias europeas; sin embargo, todavía quedan reyes “de verdad”, pero en sentido general al concluir el siglo XXI, el régimen político más aceptado es “el gobierno del pueblo y para el pueblo” como definió Lincoln a la democracia o el “el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás”, queriendo decir, que es el menos malo de todos, como filosofaba Churchill.

Esa historia no se escribió sin pasar por milenios de teocracia, que es el sistema en que los “representantes de Dios” ejercen el poder real, realidad de la que aún quedan vestigios en las naciones occidentales y de la que existen fuertes ejemplos en las naciones musulmanas: en nombre de Dios, se cometieron – algunas – de las peores atrocidades que registra la humanidad.

En el camino de la democracia hubo muchos autócratas, que es cuando una persona lo controla todo; podría citarse a Trujillo. Algunos autores citan, como variante en los sistemas políticos, la plutocracia, que es cuando la clase adinerada controla los resortes del poder y, no son pocos los que refieren la partidocracia, como una desviación democrática, que permite a los partidos controlar toda la vida pública, particularmente a través de listas, el acceso a las posiciones de poder y representación política.

Para morigerar los efectos de estas desviaciones se ha fortalecido la burocracia pública, como el grupo social que desarrolla y controla las actividades la Administración de los poderes y órganos públicos y, de ahí, caemos a la meritocracia, que regula el camino hacia el ejercicio de funciones públicas, a través del mérito, la preparación y el talento.

En sentido general, desde su origen, cracia, significa poder en todos los neologismos utilizados y, en los sistemas políticos procura identificar en donde reside la fuente de él, por ese motivo, en teoría, demos, que significa pueblo en el sentido griego, antecede a poder: poder del pueblo. En la corrputocracia, el poder real ha pasado del pueblo, a manos de sus representantes y de estos, al control de la corrupción como sistema obligado para conseguir los fines del Estado: Se auto gestiona solo y por encima de los poderes públicos a los que anula en su eficacia.

En la Colombia previa a Uribe, que fue considerada por los autores como un Estado fallido, el narco con Escobar, declaró la guerra al Gobierno y, en los tiempos de Rodríguez Orejuela se consultaba a estos sobre las cuestiones de Estado: Estos llegaron a proponer pagar la deuda externa de la República, a cambio de que no se les extraditara. Incluso estando en prisión, los asuntos concernientes a ellos, tenían que serles consultados porque habían logrado corromper a casi todos los que estaban en el poder político: controlaban el poder político porque financiaron a quienes lo ejercían.

Esa gran nación salió de ese trance triste, que República Dominicana empieza a vivir, a través de la extradición. Acá, la prueba más evidente la dejó el Huracán Irma que obligó a la suspensión de todas las actividades del Gobierno y del sector privado, incluido el Poder Judicial, que canceló todas las actividades de la Justicia, excepto una: La audiencia para liberar a Ángel Rondon y a Víctor Díaz Rúa, acusados por el Ministerio Público de encabezar un entramado de sobornos – admitido – por mas, muchos más, de 100 millones de dólares y, el Ministerio Público, luego de calificar de “funesta” la decisión, no la recurrió.

Cuando en forma generalizada para obtener cualquier servicio, licencia, pago del Estado, ejecución de sentencia, ganar una licitación, es necesario pagar un peaje, estamos ante un régimen generalizado de corrupción que, inicialmente puede estar dirigida desde la cúspide del poder político de turno, empero que pronto genera sus propios intereses, incluso en el sector privado para sobrevivir y da lugar a una corruptocracia, que es cuando en la democracia, la corrupción es norma no escrita de cumplimiento obligado para sobrevivir.

El autor es Master en Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca y Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad de Castilla La Mancha.

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