Opinion

Otro CHIN

En el marco del huracán de información, entretenimiento, distracción y desinformación que a cada instante proporciona la internet, resulta difícil reflexionar sobre política internacional y, en gran medida sobre la desaparición irremediable de las tinajas que moraban felices y satisfechas en los rincones de los hogares más rescatados de las sociedades parejeras.

Cuando el desarrollo tecnológico sólo facilitaba conservar agua fresca en aquellas neveritas primitivas, abundaban, pensadores conceptualizadores y poetas.

Hoy que se han impuesto la nanotecnología y los drones los especímenes citados hace tiempo que se fueron a la porra y, es por ello que cualesquier disparate visual o consigna malvada, logra en instante, trillones de, me gusta y sus adherentes que lo, y la siguen como los fieles siguieron a Moisés al abrir los ojos y la mar.

Viendo que en la actualidad, muy pocos disponen de tiempo reflexivo, confieso que a fin de dar una campanada ante la acelerada urgencia de justicia aplaudida y bulliciososamente circense para que caigan todos los líderes democráticos en nuestra región, víme en la obligación de tomarme un guayao de Jagua, de esos que solía preparar la abuelita Fella, con el fin pensar y ver más allá de la curbita de la Paraguay.

En medio del huracán infor y desinformativo de la internet, justo cuando logré absorber aquel zumo bendecido, (el de Jagua )pude reflexionar viendo un Chín más allá de mi nariz, el frote de manos y los tejemanejes del oprobio y la conspiración brutal.

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