Opinion

¿Por qué el escándalo de Odebrecht no se contendrá?

Asombra la rápida y nerviosa reacción del ministro Peralta, el Conep y Finjus que rechazan la posibilidad de interpelar al Presidente Danilo Medina, por innecesaria: Acá no hay condiciones para una destitución política tipo Brasil y menos para un juicio en la SCJ, además, interpelar es sólo preguntar.

Están mirando un árbol en medio del bosque mientras éste se incendia. Odebrecht es un tsunami que viene a resolver un problema geopolítico de Estados Unidos, que apenas empieza y, no se detendrá. A la caída de las dictaduras en los 80, llegaron el neoliberalismo y casi de inmediato la globalización con el internet y las redes sociales de la mano; cayó la URSS y se maduró la Unión Europea; USA se vio forzado a un TLC con Canadá y México, que ahora desaíra Trump y, una de las consecuencias fue un abandono de la región: Desaparecido el comunismo América Latina en la agenda norteamericana solo estuvo para dos temas, migración y narcotráfico.

Las privatizaciones, el BM, el FMI y el BID, hoy tres instituciones olvidadas trajeron crecimiento y estabilidad a la región con una pésima distribución social y las ciudades se arrabalizaron con grandes demandas de bienes y servicios generadas por los medios de comunicación, especialmente la televisión que inundó todos los hogares, el déficit y desencanto fueron enormes: llegaron entonces los partidos de izquierda, populistas e irresponsables que antes tenían “prohibido” gobernar: el PT, con Lula, el Apra, con Alán, Chavez hizo el suyo destruyendo a Copei y AD; el peronismo gobernó en Argentina, Mujica salió de la cárcel a Presidente, surgieron Correa, Evo y, en Centroamérica, ex guerrilleros ganaron elecciones.

USA quiso recuperar la influencia en el hemisferio a través del ALCA y fracasó, se levantaron el Alba y Unasur, dos “inventos” que abonados con el dinero tirado a manos llenas por Chavez, para citar un ejemplo, compró la deuda externa de Argentina, unos USD 5,000 millones y, prestó a RD, un país minúsculo, casi RD$ 4,527 millones en la crisis de los combustibles: en toda la historia de la humanidad, ningún Presidente tiró sin control, tanto dinero.

Brasil emergió como una potencia de la mano de Lula Da Silva, quien, tras dos periodos, se retira del Gobierno con una aprobación del 85% dejando un tinglado de gobiernos financiados por Odebrecht, Petrobras y Andrade y Gutiérrez: El dinero de Venezuela y de Brasil, sustituyeron al FMI, al BID y a USA en la región. Odebrecht, sin haber sobornado a nadie en Norteamérica ha tenido que pagarles USD 2,600 millones en multas; sobrepasó todos los límites éticos, políticos y legales, dando a USA la oportunidad de retomar el control de la región a través de la sanción política a la corrupción desbordada por encima del control local que los gobiernos ejercen sobre los medios de comunicación locales, porque: a) las noticias vienen desde el exterior, b) son ciertas y c) ahora están las redes sociales.

En donde la Justicia esté bajo control del Gobierno, como en RD, funcionarán: a) la sanción disuasoria del visado, b) la detención internacional y c) en donde el Ministerio Publico se dedique a destruir u ocultar evidencias, como acá, los datos y documentos llegaran desde los medios de otros países: nadie se salva. El Presidente Medina, quien estoy seguro que no recibió dinero en el 2012 a través de Joao, porque a esa fecha todavía no tenía relaciones con Odebrecht, a finales del 2016 reclamó pruebas de la corrupción de su Gobierno y a la semana le informaron el monto mínimo de los sobornos hasta el 2014: USD$ 92 millones y, le dijeron quién fue el sobornador principal, pero no le dieron los nombres de los sobornados: irán saliendo.

Faltan desde luego los pagos ilícitos y sobreprecio desde entonces hasta el 2016, incluida Punta Catalina, el mayor contrato. Este Tsumani que algunos creen poder aislar a través del control mediático y judicial del PLD, no se detendrá, apenas empieza, porque, no es por la corrupción, ni se debe a la protesta de la gente que con razón se expresa en contra de ella: es un tema geopolítico que cambiará el continente, puesto gratuita y oportunamente en el escenario internacional por la conducta dolosa de Odebrecht, retornando el control de muchos líderes latinos, a Estados Unidos.

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